Frustración laboral: cómo gestionarla

por Jul 21, 2021

Frustración laboral: causas

La frustración laboral es un sentimiento muy común que se experimenta en el trabajo cuando algo te impide conseguir lo que te has propuesto o tus expectativas no se cumplen.

Algunas situaciones que suelen dar lugar a la frustración laboral son:

  • Te planteas un objetivo, le dedicas esfuerzo y no consigues los resultados que esperabas.
  • Empiezas una tarea con ganas e ilusión pero en el camino descubres que las cosas no son como pensabas y surgen obstáculos con los que no contabas.
  • Tus compañeros no se implican tanto como tú o no cumplen con los plazos o compromisos establecidos.
  • Realizas tareas repetitivas que consideras improductivas e innecesarias
  • Tu jefe/a toma decisiones que no son adecuadas y esto ralentiza o complica tu trabajo
  • No consigues trabajo o el esperado ascenso a pesar de tus intentos o méritos
  • No recibes el apoyo o reconocimiento que te gustaría a las iniciativas que propones

Seguro que te has visto en alguna de estas situaciones a lo largo de tu vida profesional.

Aunque la frustración pueda ser producida por algún agente externo, realmente lo que te causa la frustración es la propia expectativa que se tiene sobre la obtención de aquello que se quiere conseguir y no llega.

Frustración laboral: consecuencias

Cuando te frustras, te invade ese sentimiento que puede desembocar en ira, desgana, desmotivación o abatimiento.

Cuando estás así te será difícil pensar con claridad u objetividad, ya que no estás en tu centro. 

Puedes llegar a pensar que no se puede hacer nada o que nunca conseguirás lo que te propones, esto alimenta el desánimo y tu implicación con ese proyecto o tarea se reduce.

También, cuando la ira de la frustración se apodera de ti, puedes actuar precipitadamente y decir cosas de las que más tarde te arrepientas o tomar decisiones sin haberlas meditado previamente.

Te cierras sin darte cuenta muchas puertas cuando te dejas llevar por la frustración.                    

¿Quieres darle la vuelta a la situación para que esto no te limite en tu trabajo?

A continuación comparto contigo unas indicaciones para que puedas manejar mejor este estado.

Pautas para gestionar la frustración laboral

Acepta

Lo primero que puedes hacer para transformar la frustración es aceptarla.  Tendemos a rechazar toda emoción que nos haga sentir incómodos, pero es necesario que la afrontes observando cómo se manifiesta. 

Para ello te recomiendo que prestes atención a tu cuerpo cuando sientas frustración. Localiza el sitio exacto donde sientas esa inquietud o malestar. Respira manteniendo la atención en esta parte de tu cuerpo hasta que la notes más calmada.

Con el cuerpo más calmado, te será más fácil dirigir tus pensamientos y tomar las riendas de la situación que te frustra.

Contempla y anticípate a los obstáculos

Los proyectos no son lineales ni todo va a salir exactamente como lo habías planeado. 

¿Por qué? Pues porque la realidad en las empresas o entidades es compleja: las tareas, las interdependencias con unos y otros, las políticas internas y los imprevistos son parte del camino y necesitamos contemplarlos.

Para poder hacer frente a estas circunstancias, es importante que revises los proyectos anteriores. Aprende de lo acontecido para poderte anticipar a lo que se pueda dar y de esa manera tener expectativas más realistas.

Es importante que aprendas a relacionarte con una actitud de aprendizaje con los obstáculos que puedan surgir en el camino. La actitud se refleja en lo que nos decimos cuando nos encontramos con estos inconvenientes. 

En vez de: “uff, siempre pasa lo mismo”

Mejor: “qué pasó la otra vez y qué voy a hacer diferente para hacer frente a la situación esta vez”

Desarrolla paciencia

Si no se consigue en el plazo que te habías propuesto en un principio, no quiere decir que no se pueda conseguir.  Es cuestión de seguir perseverando y buscar otros caminos. 

Los proyectos a veces pueden ser más complejos de lo que contemplaste en un primer momento, sobre todo si son nuevos, tienes poca experiencia en esa área concreta o hay otras personas o agentes involucrados.

Apóyate en otras situaciones en las que te encontrarás en situaciones parecidas y en otras personas. ¿Quiénes han pasado por lo mismo que tú? Tienen que ser personas que hayan finalmente llegado a donde se habían propuesto.  Averigua lo que les ayudó a conseguirlo.

También el dividir el camino en pequeños pasos te puede ayudar a gestionar mejor tus expectativas.  Si te interesa profundizar en esto, te dejo un artículo sobre el poder de los pequeños pasos aquí.

Desarrolla flexibilidad mental

Aprende a ver las cosas y a las personas desde distintas perspectivas.

Cuando trabajamos en equipo con otros, un error habitual es dar por hecho que todos piensan y actúan como tú. Esto es imposible, ya que todos somos diferentes y no actuamos de la misma manera: cada persona tiene motivaciones, experiencias y valora cosas distintas. 

Esto influye en los diferentes comportamientos e implicación de las personas en el trabajo.

Si no lo contemplas y “esperas” que todos reaccionen como tú lo harías, te tomarás como una afrenta personal que las cosas no se lleven a cabo a tu manera. Con esto tu frustración irá en aumento.

Para poder darle la vuelta a la situación es importante que te tomes el tiempo para conocer y escuchar con mente abierta a las personas con las que trabajas y evites dar por hecho que todos piensan o deberían pensar como tú. 

Al acordar hacer trabajos juntos, es importante que se contemplen, en la medida de lo posible, las distintas formas de trabajar y se lleguen a acuerdos muy concretos con los que todos estén dispuestos a comprometerse. 

Cuando los compromisos no se cumplan, averigua las razones por las que esto no se ha hecho con preguntas abiertas y muy concretas como por ejemplo: “¿Qué te ha impedido cumplirlo?”  Cuándo conozcas estas razones, podrás buscar otras maneras de hacer las cosas para asegurarte que se hagan.

Te animo a que lo pongas en práctica 💪

Estas pautas que he compartido contigo han ayudado a muchas mujeres con las que trabajo a cambiar su relación con los obstáculos laborales y a manejar mejor las situaciones que les frustran.

Espero que te hayan resultado útiles y te animes a ponerlas en práctica.

Si has llegado al final es probable que la frustración esté presente en tu día a día.  Me gustaría conocer tu caso. ¿Te animas a dejar un comentario?

un abrazo,

María

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